No tienes que encajar.
En la ecuación de la vida, si pudiéramos llamarlo así, no tienes que encajar.
Y aunque quisieras encajar, simplemente, no podrías.
Cada uno de nosotros con una forma única.
¿En dónde más podríamos existir, si no en el Universo de infinito espacio?
No podemos encajar.
Cada uno, en su forma de exclusivos contornos,
ocupando un espacio en el que podemos expandirnos.
La ecuación de la vida, existe.
La plenitud de la vida sale al encuentro del nacimiento de la ecuación.
Ecuación proviene de equidad, equilibrio, equidistancia.
En la ecuación toda posibilidad está resuelta: si x, entonces y.
¿Cuántas ecuaciones existen?
Unas bien rectas, otras dan vueltas, otras tienden al infinito y otras vienen de allá.
En la ecuación persiste el equilibrio.
En la ecuación todas las cosas tienen el mismo valor,
porque una cosa es igual a la otra.
¿Cuál es la ecuación del alma?
De existir el alma, debe existir también aquello que la conforma.
Así como los colores del arcoíris,
que están todos juntos pero ninguno ocupa el espacio de otro.
¿Cuántos colores tiene el arcoíris?
Si los colores encajaran, no existiría el arcoíris,
si acaso una silueta aburrida y sin vida, de siete colores.
Pero aunque quisieran, no pueden encajar.
Cada uno de ellos con una frecuencia única.
¿En dónde más podrían existir, si no en el arcoíris de infinitos colores, en el límite entre la sombra y la luz donde hay espacio para todos?
No tienes que encajar.
Y aunque quisieras, simplemente, no podrías.
Los arcoíris que se dejaron ver en estos días...
Créditos al artista de la mariposa.